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Julieta, la soltera de 30

Julieta, la soltera de 30

Quiero ser tu edición limitada

febrero 4, 2016

Julieta era buena persona pero a veces, generalmente durante los días que estaba ovulando, tenía algún que otro pensamiento negativo que hacía aflorar en ella la hechicera que toda mujer reniega ser. Un miércoles cualquiera que tuvo que despertarse en el medio de la noche para rotar el ventilador para que le diera mejor el viento en la cara, tomó su cuadernito de la mesa de luz, arrancó una hoja y le escribió una cartita muy amorosa a su ex que decía algo así:

Quiero que me recuerdes y te duela la panza,
que cojas con las minas y te excites solo porque te acordas de mis tetas,
que te hagas el canchero en las citas hablando de los cuadros que coleccionas gracias a mi y que la mucama que me robaste te los bañe inocentemente con Blem,
que mi ex suegra me nombre en todas las navidades por arte de magia,
que para tus amigos sea la bicha innombrable porque en lenguaje de pibe esas son las importantes,
que te hagas el superado cuando cuentes nuestra historia y acto seguido cheques la última vez que estuve online en whatsapp,
quiero ser tu pelo encarnado y que te duela solo cuando empieces a sentirte mejor,
quiero que todas tus ex entren en un mismo paquete emocional y yo ser siempre ser tu edición limitada.

Julieta tomó la cartita, la dobló en cuatro y la puso debajo de la almohada como si fuera la plata que uno pone bajo el plato de ñoquis los 29 de cada mes. Al día siguiente cuando despertó, ya era la Julieta de siempre y los deseos de la noche anterior habían cesado por completo. Así y todo, durante ese día sonrío más de lo habitual pensando en el Blem.

 

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Julieta, la soltera de 30

Tal vez nunca te quiso, Juli

octubre 2, 2015

No tenía ninguna carta para leer de él. Ni una carta de amor le había escrito en los dos años de relación.
Tenía algunos mails, sí, pero ninguno realmente de amor. ¨Te amo¨ firmaba en algunos pero más allá de eso, nada que pudiera recordarle que alguna vez él la había amado. Forro.

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Julieta, la soltera de 30

Los diarios íntimos de Julieta. Problemitas con el iPhone

agosto 18, 2015

Querido diario:

No escribo desde hace más de 15 años en este cuadernito pero me dijeron las chicas que empiece a hacer algo de mi vida porque estoy hecha una piltrafa nada productiva. Dicen que me anote en clases de hip-hop, que me meta en uno de los programas del arte de vivir, que me chape un pibe en un boliche. Que haga lo que se me cante, pero que haga algo. Así que después de analizar todas las variantes, lo único que estoy en condiciones de hacer en este momento es escribir en este diario y si no les gusta a las pibas, que se curtan.

A ver, ¿qué te puedo contar?. Ah sí, ya se, te voy a hablar sobre mi Iphone 6. Tiene tanta memoria el hdp que nunca tuve necesidad de hacer espacio y borrar algunas de las 4809 fotos o 274 videos que guardo desde que lo tengo. Yo lo quiero a mi iphone, pero ¿por qué me hace esto? De vez en cuando, en los momentos muertos del día, me llama a ringtones sordos para que vea en el carrete todo lo que estoy tratando de olvidar: mi ex en paños menores, mi ex en el campo, mi ex en la casa de mis abuelos en navidad, mi ex comiendo una costillita de cerdo, mi ex tirándome un beso, mi ex sacándome la lengua, durmiendo, manejando, fumando un porro.

Pero fue un video que el maldito iPhone reprodujo sin siquiera tirarme una advertencia del estilo ¿Está seguro que desea reproducir el video? que ayer me dejó knock-out. Treinta y tres segundos filmados por mi amiga Carla en la oscuridad de un antro de floresta. Estamos nosotros dos en un karaoke coreano bailando un lento mientras esperamos que nos toque nuestro turno para aullar alguna canción. Él me acaricia el cuello y en el segundo catorce me da un beso en el hombro. Yo tengo apoyada mi cabeza en su pecho y lo abrazo con tanta fuerza como si intuyera que más adelante se me escaparía de las manos.

Iphone 6 de mierda, es hora de un back-up.

Con amor,
Julieta.

iphone

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Julieta, la soltera de 30

“Canciones para verificar que uno no se quiere pegar un tiro”, Playlist que se armó Julieta en Spotify

agosto 13, 2015

spotify
Su amiga Natalia le había jurado que el 13 de agosto cuando se cumplieran más de tres meses desde la separación, Julieta se sentiría mejor.

Aferrada a esa fecha lanzada al azar por Natalia solo para acallar sus lamentos iracundos, Julieta dibujó un calendario sobre una servilleta de fondo blanco con dibujos de vacas negras compradas en Morph, que pegó en la heladera de su cocina/monoambiente. Fue tachando cada uno de los días desde el 28 de abril hasta la fecha asignada para el cese del dolor.

Cuando amaneció el 13 de agosto mucho más temprano del horario habitual, Julieta se sentó en la cama, cerró los ojos e indagó en su interior. Efectivamente su amiga había vaticinado lo impensado. Ya no sentía más nada, al menos nada tan angustioso que la paralizara o la hundiera en un mar de lágrimas.

Era una nueva etapa. Pensó en su ex y le dio un poco de rabia, un poco de nostalgia y apenas una pizca de un “no se qué”. Cualquiera que fuera esa nueva sensación que tenía, lo importante es que era altamente soportable y diferente a lo que había venido sintiendo hasta ese momento.

Había llegado la sanación y para verificar que no era algo temporario tuvo que hacer lo más extremo que se le pudo ocurrir: escuchar las canciones de amor más lacrimógenas que el ser humano haya compuesto jamás. Por un poco más de cuatro horas escuchó en su iPhone casi 50 canciones al hilo. Durante la escuchada nada pasó. Pero por las dudas esperó. No fuera a ser que llegara una reacción tardía que llenara el cuarto de gritos, desconsuelo, patadas al aire y terminara poseída como una bacante en un ritual dionisíaco. Pero nada. Ni una sola lágrima.

¿Julieta estaba curada? Sonrió por un buen rato con cara de satisfacción y mirada de Vendetta. Salió de la cama, desayunó Nesquik y antes de irse a trabajar se armó en Spotify la playlist “Canciones para verificar que uno no se quiere pegar un tiro” con 10 de las mejores canciones suicidas. Camino al trabajo las volvió a escuchar.

Pero esta vez lloró.
Pero solo un poco.
Pero no por amor.

Julieta empezaba a despedirse de su ex.

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Julieta, la soltera de 30

Y un día, Julieta se dio cuenta

julio 30, 2015

Campera-Julieta

Mientras esperaba que cargara la batería de su computadora en el otro cuarto, Julieta se recostó a descansar unos minutos en la cama. Ya era el anochecer y todo estaba en silencio. Por algún motivo su respiración estaba más fuerte de lo normal, lo que hacía que con cada bocanada de aire, el acolchado blanco que torpemente la tapaba se elevara unos centímetros.

Ya no tenía vestidor como en la casa que había compartido con él y en el nuevo departamento de soltera, la ropa que no le había entrado en el guardarropas, colgaba de un barral colocado junto a la cama.

La primera prenda que asomaba era una campera de cuero negra y casi por arte de magia, el acolchado que alcanzaba a tocar una de sus mangas, hacía que se moviera con cada nuevo respiro de Julieta.

Mirando la prenda tomar vida, tuvo una sensación extraña que nunca antes había sentido. Por un segundo o dos se vio a través de los ojos de él. Ya no era más Julieta la que estaba recostada, era él viendo a través de los ojos de ella, la campera de Julieta.

Esa noche por primera vez desde que se había mudado, Julieta se fue a dormir con el ánimo sosegado y la certeza de saber que aunque no estuvieran mas juntos, él también la estaba extrañando.

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Julieta, la soltera de 30

Los diarios íntimos de Julieta. Un valiente, un chiquilín y una naba

julio 22, 2015

Julieta, en un ataque de introspección profunda sintió la necesidad de revisar todo su historial amoroso para ver si encontraba la clave de por qué le estaba yendo mal en el amor. Se le ocurrió que la mejor manera de hacerlo era desterrar su pasado releyendo sus diarios íntimos de la niñez. Se tomó el trabajo de buscar en el altillo de la casa de sus padres entre cajas polvorientas, hasta dar con sus tres diarios escritos entre 1996 y 2000. Sin siquiera bajar de la escalera, comenzó a hojear su tesoro. Después de revisar rápidamente las primeras anotaciones llegó a una contundente conclusión: los hombres a medida que van creciendo se vuelven más cagones. Se encontró con decenas de historias de hombrecitos con unos cojones sin igual. Aparentemente los pibes desde los 9 años hasta los 14 son unos capos. No les importa nada. Se le tiran a las minas una y otra vez. Los más tímidos les hacen llegar a sus enamoradas una cartita con LA pregunta: ¿Querés ser mi novia?, otros optan por mandar a sus amigos a hacerles el trámite de conquista. Todos fuimos cupidos alguna vez.

Sin preámbulo, sin análisis previo, sin importar la edad de la chica, sin importar que salga con uno de sus amigos. Van y se tiran a la pileta. PUM! derecho y de cabeza.

Después de leer un relato sobre un tal Iván que le había declarado su amor, Julieta pensó: ¨Que divino este pibe, lástima que no me acuerdo quién era. De Alejo, en cambio, ¡cómo olvidarme! Muy trendsetter lo mío, saliendo con un pibe más chico¨. Y sin más, dio vuelta la página para seguir leyendo otras historias.

_________

¡Julietaaaa! ¡Volvé para atrás! ¡Volvé a leer la historia de Iván! ¿No te das cuenta?
Analicemos en profundidad lo que escribía Julieta a los 11 años, allá por 1996 en su primer diario íntimo con portada de Garfield:

Ladeclaracion

 Me mandó una carta que decía:

¨Julieta: Me re gustas, sos una potra y me gustaría tener algo con vos. ¿Qué le ves a Alejo? ¿Quién te parece el más pasable de 5 ¨A¨? ¡Qué buena que estás! ¿Me querés, sí o no?

nomuestres

Yo no se lo contesté por eso me mandó otra que decía:

¨Juli: Sos re linda y me volvés loco. No me voy a hartar de escribirte hasta que no me des un poco de bola. Entre vos y Alejo no se dicen ni ¨A¨. Te re amo y no aguanto más. Dame un piquito por favor. Desde que vos dijiste que Alejo era un potro sentí algo muy fuerte por vos. ¡Te re amo!. Iván. ¨

chiquilin3

A ver, empecemos con el análisis que nosotros podemos hacer de este relato puntual del diario de Julieta y que ella, claramente dejó pasar por alto.

  1. ¿Qué mierda pasó con el pobre Iván?. La historia no termina de decir si Julieta le contestó o no las cartas. Porque OBVIAMENTE nunca lo hizo. ¿Se dan cuenta con qué indiferencia cierra el relato con respecto a Iván? Ni una mísera mención.
  2. Julieta, agrandada como ninguna, plantó en su diario íntimo el relato de un valiente que se la jugó declarándole su amor y ella actúa indiferente a la situación. Lo único que le importa es dejar registro de sus levantes, mientras sigue haciendo de las suyas.
  3. Iván podrá ser muy valiente pero también es un sinvergüenza. Le serrucha el piso a Alejo, pide que Julieta no cuente nada con la excusa de que lo iban a cargar los amigos, pero lo hace para zafar de un momento incómodo porque posiblemente Alejo era su amigo.
  4. Vamos a darle un único crédito a Julieta. Le habrá importado un comino la declaración de Iván, pero algo la movilizó porque termina diciendo que su novio Alejo es un chiquilín. Posiblemente el pasaje que mencionaba que con Alejo ¨no se decían ni  A¨ le pegó fuerte a Julieta. ¿Tenía razón Iván? ¿En qué tipo de relación estaba metida? ¿Ella estaba para más? (Lástima que Iván no siguió insistiendo, sus poderes persuasivos empezaban a hacer efecto).
  5. Por último Iván deja una enseñanza de vida de lo más profunda que sirve para nenas y mujeres de 11, 30 y 50 años. ¿Lo notaron? Cierra su segunda carta así:
    Desde que vos dijiste que Alejo era un potro sentí algo muy fuerte por vos.
    Increíble. Siempre los imposibles son más tentadores y va para cualquier persona, mujer u hombre. Te empieza a gustar alguien cuando te das cuenta que ese alguien se fijó en otro. ¡Ser humano macabro!

Julieta: Sí, los pibes se vuelven un poco más cagones cuando crecen pero desde chiquitos que les gusta la chica que no pueden tener. Las regaladas nunca son queridas, las difíciles siempre gananDesmenuzamos que Iván no era tan divino como vos creíste. De igual forma, si hubieses sido un poco más sensible y le hubieses dado una respuesta, tal vez ahora tu ex te estaría contestando los mails.

Se llama Karma, Julieta.

Garfield

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Julieta, la soltera de 30

Bienvenida al club, Julieta

julio 18, 2015

MailJulieta¨Mierda, como duele¨ repetía Julieta sorprendida de que algo intangible como el amor pudiera ser tan letal. ¿Acaso no era cuestión de tiempo? así se lo había asegurado más de una amiga, pero ella empezaba a dudar de la amistad porque una de dos, sus amigas eran unas mentirosas sinvergüenzas descorazonadas o cuando decían tiempo se referían a otro tipo de tiempo que ella desconocía. Tres meses habían pasado desde la separación y nada parecía apaciguar su tristeza. Ella lo seguía queriendo y él lo sabía. Él le había dicho en más de una ocasión que no la quería más pero ella se negaba a creerlo. ¨Se hace el duro, ya se le va a pasar¨. Pero la realidad es que el pibe se lo había dicho claro como el agua: NO-TE-QUIERO-MÁS. De vez en cuando, cuando el dolor se hacía insoportable, como quien vomita naturalmente para expulsar una intoxicación interna, Julieta le mandaba un mail con una o dos líneas, de ese tipo de líneas que suenan románticas y maduras para quien las escribe, y en realidad son las frases más patéticas, desesperadas y adolescentes que un ser humano en sus treinta puede llegar a tipear.

Naturalmente él no respondía, pero Julieta quería dejarle en claro que no era un ¨caprichito¨, que el sufrimiento era genuino y que estaba dispuesta a negociar para que la relación tuviera lo que los dos buscaban.

Julieta:
Te lo digo yo que de esto sé.  
Sos una boluda cósmica.
Rompiste casi una decena de corazones.
¿Te creíste que ibas a salir invicta?
Bienvenida al club, chi-qui-ta.

 

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Julieta, la soltera de 30

La rutina de Julieta

julio 15, 2015

JulietaSentía la soledad como una sombra que la acompañaba a todos lados. Ni bien se hacía la hora de despertarse, en ese preciso momento en el que los sueños empiezan a olvidarse y los pendientes del trabajo emergen intempestivamente, la sensación profunda de vacuidad le daba la bienvenida a un nuevo día. A modo de ritual matutino, para intensificar el sufrimiento y reconfirmar lo que ya sabía, Julieta estiraba en diagonal una de sus piernas para alcanzar el otro extremo de la cama y sentir con los dedos descalzos el frío de las sábanas en esa otra mitad vacía.

Día tras día, volvía rápido del trabajo, sabiendo que con la cuenta de wifi robada del vecino brasileño del 5 C, vería cuatro capítulos seguidos de Downton Abbey y cerraría la jornada entre las cuatro y cinco de la mañana con una película pochoclera del mejor estilo hollywodense. Así fue como conoció y revivió las historias de amor de Sophie y Charlie en Letters to Juliet, Savannah y John en Letters to John, Vivian Ward y Edward Lewis en Pretty Woman, entre otras.

Un día cualquiera abrió una cuenta en instagram para compartir con desconocidos virtuales la trivialidad de su vida: fotos de los platos Gourmet que se hacía a ella misma una vez por semana, el cepillo de dientes amarillo solitario en el baño, la mancha del parqué de su casa, los imanes de viajes de la heladera, los flyers de deliverys que almacenaba en la despensa, el cenicero lleno de colillas de cigarrillos y cuando estaba inspirada hacía videitos de treinta segundos donde contaba la nada misma. Abandonó la cuenta la semana que dejó de llorar más de dos días seguidos y hasta ese momento ni un solo seguidor había conseguido. Con el paso del tiempo, abrazó su patetismo con entusiasmo. En sus búsquedas de youtube aparecían cosas como:

  • Las diez escenas más románticas del cine
  • Los momentos más hot de Jessica Biel
  • Brangelina
  • Justin & Selena love story
  • Best movies kisses
  • Caitlyn Jenner, before & after
  • Recetas afrodisíacas
  • Novias plantadas en el altar

Vestida con su desteñido buzo de los 101 dálmatas comprado en Disney, sus pantuflas con moñito rosa de una tienda de señoras de la avenida Santa Fé y su pantalón de pijama blanco con la inscripción c´est la vie, Julieta pasaba las tardes en su monoambiente aferrada al netflix, al popcorn time y a cuevana storm. Sopita de fideos daditos con un cubito de verdura Knorr era la cena predilecta de la soltera de treinta. Pero no todo estaba tan mal porque al final de cuentas, Julieta encontraba cierta satisfacción en su rutina, al menos así se autoconvencía antes de apagar la luz y decir en voz alta -vaya uno a saber a quién- ¨Buenas noches¨.

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