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Soledad, en primera persona

Soledad, en primera persona

Tu agüita termal y otros recuerdos

enero 20, 2016

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Tu lluvia de corazones del principio
Nuestro primer beso contra la reja
Tu caballerosidad de abrirme siempre la puerta del auto
Nuestra seguidilla de Mundillo, Electrica y Famoso en youtube
Tu puré sobrecondimentado
Nuestras aventuras de estación de servicio
Tus ganas locas de que se exciten conmigo
Nuestro festejo con torta del ¨primer día”
Tu agüita termal en la cara
Nuestras proyecciones irrisorias
Tu jopo
Nuestro empache de rabas
Tus dedos largos
Nuestros viajes de ruta
Tus 4 sprite zeros por comida
Nuestros silencios
Tu somnolencia
Nuestras ganas de que José lo arregle todo
Tu ropa mejor que la mía
Nuestra fragilidad noctura
Tu barrita de chocoarroz
Nuestros telefonitos entrometidos
Tus lecturas acertadas
Nuestros pinypon
Tus deslices seguidos de culpa
Nuestras caminatas de 10k por la playa
Tu locura
Nuestra subida de 123 escalones al cielo
Tus apagones
Nuestra escabullida al baño de caballeros
Tu torpe adios

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Soledad, en primera persona

Un martes cualquiera

noviembre 1, 2015

Me duele la garganta y fumo.
Salgo rápido del trabajo porque estoy entusiasmada con la idea de escribir en el blog y no me siento a escribir hasta pasadas las dos de la mañana.
Vuelvo a ver todas las audiciones que me hacen llorar de American Got Talent, termino viendo la versión rusa, la polaca y la china.
Me compro el Tibis, el chocolate que nadie conoce.
Bailo coreografías de Justin Bieber.
Reviso mis conversaciones pasadas en whatsapp y me excito con algunas de las conversaciones hot que atesoro.
Estoqueo un poco a un par de ex en facebook.
Tipeo mi nombre completo en el buscador de Google.
Mini limpieza de cutis antes de dormir.
Saco la basura.
Me acuesto pensando q poco productivo fue mi día.

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Soledad, en primera persona

Especímenes (im)perfectos

octubre 1, 2015

“Es un pibe común”-dijo mi amiga en el whatsapp. Estaba dando su veredicto y describía al chico con el que me estaba viendo de esa forma. “Por fin”-agregó después. No tardé en entender que estaba elogiando mi elección y que lo daba por aprobado.

Si ésta era la primera vez que yo salía con un pibe común, ¿qué tipo de especímenes había estado frecuentando? Y como una montaña de cartas que se desploma en el momento justo que apoyamos la última carta, se precipitaron en mis pensamientos todos los hombres que conformaban mi ecléctico historial formando un catálogo perfecto del hombre imperfecto.

Estaba el hipocondríaco, el control-freak, el que padecía de mamitis aguda, el violento, el virgen, el llorón, el que no se le paraba, el drogón, el sexópata, el de aspecto homosexual, el vanidoso que se miraba a él mismo mientras cogíamos y algunos hacían combinaciones explosivas: el hipocondríaco llorón de aspecto homosexual, el control-freak drogón y el ediposo sexópata violento.

A mi me gustan los raritos. Los que son extremistas y aman con locura y golpean fuerte cuando se sienten amenazados.

Leí a mi amiga en el chat y acto seguido dejé al pibe común.

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Soledad, en primera persona

Mi mejor primera cita fue con un yankee. Parte #2

agosto 10, 2015

Ya leyeron la primera parte de la historia en mi posteo anterior (link). Ahora debería venir el relato de lo que realmente sucedió en esa primera cita con Alex, el diseñador gráfico que conocí en Denver varios años atrás. Cita que sigue encabezando en mi historial amoroso, la primera mejor cita.

Vamos a hacer una pausa en el relato porque algo sucedió en los últimos días. No pude contenerme en escribirle a Alex para ver en qué andaba después de tanto tiempo y para cerciorarme de que no me había inventado la historia. Que Alex existía, que nos habíamos conocido en Estados Unidos y que habíamos salido en una única cita mi último día en Denver, cuando la nieve aún no cubría por completo las montañas.

Un día después recibí en mi gmail un regalo: su relato de cómo recordaba aquella vez que me vio por primera vez en el Museo de Arte Contemporáneo de Denver:

Five. Four. Three. Two. One. Blast off! That’s how all rocketships are launched. The standard countdown. I think that’s how we should count lovers. Instead of having a first lover and then a second lover, and then finding everlasting love with our third or fourth or fifth lover, we should count down to lover number one. We should end up with number one. If we use this highly calculated method, I met the one for me (my number one) out of sequential order. I met her in between lovers two and three. I know you are getting confused. And maybe that’s because you know lover one very well, it’s you, but for me I have yet to get my arms around her. I mean a real secure hold on her. To have her as my lover. My one.

I met her in Buenos Aires. I was traveling with a friend of mine for a biennial art fair. Wait! No. It was the other way around. I met her in Denver because she was traveling with a friend and colleague for a biennial art fair. When I first saw her my heart sank. We were in a museum basement, so my heart was already low to the ground. But then again we were a mile above sea level. So maybe the high altitude is why I could not catch my breath. Regardless, she stood out. The sexiest piece of art in the entire museum. And the museum was filled with about two million people. So you can image, she really stood out.

She was gorgeous and it was only fitting that I first saw her in a museum. You could have taken her by the back of her dress and hung her up on a hook high up on the wall. And not to reduce her down to an image or an object, but because like art looking back on its adoring audience, she wasn’t aware I was in the room. I had to compete in a crowd to get a good look, and not because she was beautiful, but because it made me feel good.

Traducción al español (si podes evitar leer esta traducción que hice, mejor. En inglés este relato cobra otro sentido):

Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. ¡Despega! Así es como se ponen en marcha los cohetes. La típica cuenta regresiva. Creo que de esa forma deberíamos contar a los amantes. En lugar de tener un primer amante y luego un segundo y, a continuación, encontrar el amor eterno con nuestro tercer o cuarto o quinto amante, deberíamos contar en forma descendente hasta el amante número uno. Deberíamos terminar con el número uno. Si utilizamos este método altamente calculado, estoy en condiciones de decir que conocí a la persona indicada para mí (mi número uno) fuera de un orden secuencial. La conocí entre la amante dos y la tres. (Yo sé que te estás confundiendo con esto que te estoy diciendo. Y tal vez se deba a que sabes muy bien que la amante de la que estoy hablando, sos vos). Pero aún tengo que poner mis brazos alrededor de ella. Me refiero a un verdadero agarre, uno bien fuerte. Para tenerla como mi amante. Mi número uno.

La conocí en Buenos Aires. Viajaba con un amigo mío para una bienal de arte. ¡Un momento! No. Fue al revés. La conocí en Denver cuando ella viajó con una amiga y compañera de trabajo para una bienal de arte. Cuando la vi por primera vez se me hundió el corazón. Estábamos en el sótano del museo, por lo que mi corazón de base, ya estaba muy cerca de la tierra. Pero, de igual forma, estábamos a 1609 metros sobre el nivel del mar. Así que tal vez por la gran altitud en la que estábamos es que no podía respirar. De cualquier manera, ella sobresalía del montón. Era la pieza de arte más sexy de todo el museo. Y eso que el museo estaba repleto de casi dos millones de personas. Así que se pueden imaginar, algo tenía que la hacía destacarse especialmente entre el montón. 

Era preciosa y tenía toda la lógica verla por primera vez en un museo. Podría haberla agarrado por la parte de atrás del vestido y colgarla con un gancho en lo alto de una de las paredes.  Y no para reducirla al nivel de una imagen o un objeto, sino por el hecho de que al igual que las obras de arte con las personas que las contemplan, ella no estaba consciente de mi presencia en la sala. Tuve que competir entre la multitud para conseguir una buena vista de ella, y no lo hice porque era hermosa, sino porque por algún motivo, eso me hizo sentir bien.

Un psicólogo hipnólogo que frecuenté entre mi relación número 5 y 6 -en orden secuencial- tenía una hipótesis sobre el amor muy acertada. Él decía que las personas no tienen una única media naranja sino que uno tiene varias, más precisamente entre cinco y diez. El problema es que todas esas personas no necesariamente viven en tu misma ciudad e incluso pueden estar geográficamente en el lado diametralmente opuesto al que uno vive. Como tus medias naranjas están tan esparcidas por el mundo y las chances de conocerlas son bajas, se popularizó el dicho de que todos tenemos sólo una media naranja.

Mi hermana se casó con un sudafricano. Y lo conoció en Denver. Tal vez lo que no sabía mi psicólogo es que las chances de encontrar una de tus medias naranjas en la ciudad de Denver son altas. Demasiadas altas diría yo.

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Soledad, en primera persona

¿Las mujeres miran porno?

agosto 4, 2015

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Pocas mujeres admiten abiertamente ver porno. La mayoría de mis amigas por ejemplo, dice haber visto alguna vez como parte de la aventura de estar en un telo o por pedido explícito de sus parejas que buscaban ponerle un poco de picante a la previa sexual. Pero las estadísticas demuestran que cada vez son más las mujeres interesadas en descubrir qué hay en la intrainternet de lo prohibido y al parecer, aunque muchas no lo admitan o todavía no lo hayan descubierto, a un gran porcentaje les gusta.

Hace unos días salió un reporte sobre el comportamiento de las mujeres en Pornhub, uno de los portales pornos más importantes de la industria y el sitio con mayor cantidad de videos porno que existe en Internet. A nivel mundial, el 24% de la audiencia es femenina y el 76% masculina.

Cálense este dato: Argentina comparte con India, el segundo puesto en el ranking de consumo online femenino. ¡El 30% de los argentinos que entra diariamente a Pornhub son minitas!. El primer lugar lo comparten las chicas hot de Filipinas y las quenchi de Brasil. Estados Unidos por ejemplo, está en el puesto 17.

¿Cuánto tiempo pasan las mujeres argentinas en un página triple X?
El promedio de tiempo online de los argentinos es de 8:13 minutos para las mujeres y 8:04 para los hombres cada vez que se conectan. En comparación a otros países pasamos menos tiempo online cada vez que entramos. ¿Somos más expeditivos? No sé…

¿Qué buscan las mujeres en los sitios porno?
Lo más buscado por las mujeres son las categorías “lesbianas”, “tríos” y “squirt” (eyaculación femenina). Me parece que esto nos da la pauta de que las mujeres somos ante todo curiosas, ¿quién no habló alguna vez con sus amigas del mito de la eyaculación femenina?, como difícilmente hayamos encontrado una amiga que cuente de su experiencia personal en lo que respecta a este tema, todas en algún momento lo googleamos, y las más osadas nos metimos a comprobar que efectivamente era posible. La industria pornográfica popularizó el squirt y lo convirtió en una categoría más dentro de los buscadores, conviviendo con otras temáticas de lo mas bizarras como Grannies –abuelas-, MILF –del inglés Mom I’d Like to Fuck que se traduce en la mayor parte de Hispanoamérica como MQMC, Mamá Que Me Cogería-, Colegialas, Amateurs, entre otras tantas opciones.

Los términos “masajes” y “adolescentes” bajaron un poco en el ranking de búsquedas femeninas en el último tiempo y subieron las visualizaciones de las categorías de”negros”, “dibujos animados” y “tijeretazos lésbicos”.

El fetiche de ver a las famosas teniendo sexo
Entre las búsquedas online femeninas llama la atención el interés por encontrar las filmaciones caseras de las famosas. La única vez que vi porno en compañía de amigas fue un día en la oficina que con risitas nerviosas nos vimos el video entero de Silvina Luna teniendo sexo en un viñedo, el de Florencia Peña haciendo una fellatio y las fotos desnudas de quien fuera en su momento el marido de Juanita Viale, el chileno Gonzalo “Manguera” Valenzuela. Este tipo de búsqueda, aumentó en el último tiempo un 1028% y en Estados Unidos al menos, Kim Kardashian encabeza las búsquedas. Su videíto casero con el rapero Ray J y su culo en primer plano en la revista Paper Mag la catapultó en el ranking de las más buscadas.

¿A qué edad ven porno las mujeres?
Las que más miran porno según el informe, son las jóvenes entre 18 y 24 años (36%), le siguen las chicas entre 25 y 34 (28%) y en tercer lugar las mujeres que tienen entre 35 y 44. (17%).

Algunas conclusiones que no salen del reporte, pero que concluimos con mis amigas:
– Los novios / maridos ven porno cuando están solos. Es un hecho.
– Entre los hombres se mandan todo tipo de porquería pornográfica por whatsapp aunque lo oculten.
– La industria pornográfica está pensada para hombres, eso se deduce del hecho de que ¡a las mujeres no nos gusta el sexo tipo conejito duracell! (rápido, rápido, rápido, rápido, fuerte, fuerte, fuerte) y en las webs pornos está plagado de este tipo de sexo.
– Las mujeres encontramos muy fantasioso y alejado de la realidad los encuentros sexuales que se muestran en los portales porno: faltan caricias, más previa y ¡amor! Si lográramos conectarnos sentimentalmente con los actores porno, pasaríamos más tiempo online en ese tipo de sitios.
– Debería haber un apartado en cada sitio porno con “Instrucciones reales para darle placer a una mujer” donde eduquen un poco. Que los hombres se deleiten viendo a las actrices haciendo acrobacias y gimiendo de placer por cualquier cosa, pero que antes de salir de los portales, lean tips de cómo tener sexo en la vida real.
– Aunque nos cueste admitirlo, el mayor problema que encontramos las mujeres con la pornografía es… ¡que las actrices pornos nos hacen quedar mal!

¿Y vos? ¿Qué pensas de la pornografía?

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Soledad, en primera persona

Mi mejor primera cita fue con un yankee. Parte #1

julio 27, 2015
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La casa donde nos hospedábamos con Ana en Denver

No había sido fácil que nuestros jefes en Buenos Aires nos dejaran ir, pero allí estábamos, Ana y yo, trabajando para una Bienal de arte en la Ciudad de Denver en Colorado, Estados Unidos.

Nos había invitado la curadora que dirigía el proyecto y el plan era quedarse casi dos meses para compartir con el equipo de la Bienal nuestra experiencia en la producción de un evento cultural. Casi un año después de nuestro primer viaje, volveríamos a Denver para la apertura del evento y en el ínterin, trabajaríamos como asesoras a la distancia.

Todo era nuevo para nosotras: el abrir los ojos por la mañana y visualizar nieve a través de la ventana de una hermosa casa de familia donde nos estábamos hospedando, el idioma, la gente con la que nos rodeábamos, la forma esquemática de trabajar de los americanos, los protocolos, los tiempos largos de ejecución para cada proyecto, las comidas, e incluso el hecho de que parecía haber en cada manzana de la ciudad lugares donde comprar legalmente marihuana ¨medicinal¨.

Todas las semanas llegaban artistas invitados por la Bienal para pensar proyectos artísticos site-specific. Parte de nuestro trabajo era hacer el seguimiento de cada proyecto, guiarlos por los barrios de Denver, elegir el lugar perfecto para implantar sus obras y lo fundamental, divertirlos. Éramos productoras, pero también las latinas encargadas de sacar a pasear a los artistas por la ciudad, los acompañábamos en el desayuno, en la cena, visitábamos juntos galerías de arte, íbamos a bares por las noches, tomábamos infinidad de cervezas artesanales y hasta los llevábamos a hacer trecking por las montañas de Boulder.

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Fue en una presentación en el museo MCA donde finalmente lo conocí. Ya habíamos estado en contacto por mail porque él sería el diseñador gráfico de la página web de la Bienal. Intercambiamos algunas palabras, pero nada fuera de lo común y me presentó a su amigo Fon, un americano muy interesante que había vivido en Canadá por diez años antes de mudarse a Denver.

Algunos días después estábamos Alex, Fon, Ana y yo sentados en un bar con la excusa de hablar de la página web. Nuestras conversaciones rondaron los clichés que se tocan en ese tipo de encuentros grupales: las diferencias culturales entre americanos y argentinos, republicanos vs. demócratas, música, comida, etc, etc, etc.

Alex resultó ser, además de atractivo, un hábil comediante. Ante cualquiera de sus frases, yo estallaba en carcajadas. A pesar de que me reía de todos sus chistes, no hubo ninguna señal de su parte que me diera a entender que yo le había llamado especialmente la atención y después de mi sucesión incontrolada de risas, creí incluso que le había parecido un poco estúpida. Así que después de la salida, por vergüenza tal vez, me olvidé de Alex o al menos lo archivé.

Seguimos por mail el tema de la web y recién un día antes de mi vuelta a Buenos Aires le escribí –o me escribió, no recuerdo- por el chat del skype para despedirme. La timidez no es algo que me caracterice y el hecho de saber que de volver a verlo, sería recién un año después, hizo que me animara a deslizarle con mucha liviandad que lamentaba no haber podido conocerlo más en profundidad.

¡Creía que mi amigo Fon te había interesado! – me respondió.

Epifanía amorosa con mal timing, lo llamaría yo. Me iba al día siguiente y esa noche tenía la cena de despedida con la gente del trabajo. Ya era tarde, ¿no? Pero insistió:

Soledad, son americanos, a las 9 de la noche te vas a liberar. Te paso a buscar después de tu cena.

Si bien por regla general de “señorita bien” en la primera cita uno no tiene sexo, era mi última noche en Denver así que básicamente me preparé para la guerra.

Y así fue, en mi última noche en Denver, salí en una cita con un yankee.

CONTINUARÁ…

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Por qué borre Happn de mi celular después de usarlo sólo un día

julio 20, 2015
Obra de la artista Margarita Ezcurra.

Obra de la artista Margarita Ezcurra. Galería Van Riel.

Una amiga me insistió en que probara la aplicación y me sacara los prejuicios. Cuando me explicó que si yo no ponía corazones a las personas que me aparecían, no me podían hablar, me dejó más tranquila. Así que me la bajé y dejé que después de un día entero yendo de un lado al otro de la ciudad, se me llenara la aplicación de infinidad de candidatos. Fui chequeándolos uno por uno y después de scrollear un buen rato, apareció un hombre que llamó mi atención. De nombre Pablo, profesión médico y 36 años de edad. El tipo tenía una facha bárbara. Pero, ¿realmente necesitaba Happn para concretar una cita?

Me puse a pensar en Pablo. Tal vez estaba en una situación similar a la mía, recién separado, amigos que le insistían en que saliera más… Tal vez Pablo estaba divorciado más que separado y tenía un hijo chiquito. Me dio un poco de pena pensar en eso. Tal vez era un médico muy comprometido con su trabajo y su mujer lo había dejado argumentando que Pablo no establecía bien sus prioridades. Seguro lo habían ascendido en el hospital donde trabajaba y ahora estaba a cargo de todos los médicos jóvenes que estaban haciendo sus residencias.

Sí, era el candidato adecuado. Le puse un corazón e inmediatamente me notificó la aplicación del crush. Al parecer Pablo había estado pensando en mí también y había sacado sus propias conclusiones. Que suerte que nos habíamos entendido tan bien. Sentí una conexión fuerte con él. Tal vez esto del Happn era bueno después de todo.

La excitación de haber hecho el match con un príncipe azul tan fácilmente, llevo a que antes de que le hablara por el chat que se me había habilitado en privado con él, le mandara a uno de mis grupos de amigas en whastapp, la experiencia.

pablohappn

No me esperaba lo que estaba por venir. Mi amiga Lucila al ver la foto que con tantos bombos y platillos yo había anunciado, contesta:

Pablo.
Me chamuyó.
Es un idiota.
Es un tarado atroz.
Es un snob.
Esta muy fuerte pero debe ser más nabo de lo que creo, nunca pega novia.
Hace 4 años fácil que está en el mercado.

¿Hay algo que necesite agregar a tan contundente testimonio? Tal vez me dí por vencida muy fácilmente, pero inmediatamente borré Happn de mi celular.

Estaba en la casa de mis padres cuando tuve esta conversación con las chicas y me terminé quedado ahí hasta las dos de la mañana. En el camino de vuelta a mi casa, las calles estaban completamente vacías y ya no tenía la aplicación activada como para que me notificara de las personas que me estaba cruzando sin verlas. En el transcurso de cuatro cuadras desde la parada del colectivo 102 hasta mi casa me crucé con una sola persona. Era un hombre de unos treinta y pico de años. Sigiloso, se acercó y me pidió un cigarrillo. Le dí uno y lo observé mientras se lo prendía con el encendedor que le dí en la mano.
Era un homeless. Un homeless que estaba bárbaro. Ojos claros, rubio, pero homeless.
Con un movimiento casi imperceptible, saca de su morral un catálogo de una exhibición actual en el Centro Cultural Borges de la dibujante Margarita Ezcurra.

¿Me puedo quedar con tu encendedor? – Pregunta dando por sobreentendido que se trataba de un intercambio, el encendedor por el catálogo. 
Sí, claro. Gracias –
le contesto.
¿Cómo te llamas?- continúa.
Soledad– lo miro a los ojos.
Vos?
Pablo.

Conecté con Pablo finalmente. Pero no el Pablo de Happn, sino con Pablo el de la calle.

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Macaulay Culkin, fan de la muzzarella

julio 16, 2015

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Revisando el listado de ex novios de Mila Kunis, llegué a Macaulay Culkin. Estuvieron de novios nada menos que ocho años. Mila me llevó a Macaulay y Macaulay me llevó a la pizza. Me cansé de leer del actor prodigio de los años 90 vagando por Nueva York, de sus adicciones a las drogas, de su amistad con Michael Jackson y de su casamiento y divorcio antes de cumplir los 20 años. Pero la pregunta que buscaba contestar ¿De qué vive el pibe? imposible responderla. Supongo que cobrando 8 millones de dólares por película cuando estaba en el auge de su carrera y si sus maquiavélicos padres no lograron sacarle una porción significativa de su fortuna, Macaulay puede pasar el resto de su vida haciendo proyectos under y pasándola bien. Si un día entra en necesidad financiera solo debe levantar el teléfono y ofrecer una entrevista exclusiva a algunos de esos programas americanos que les gusta hacer llorar en cámara a personajes mediáticos que generen buen rating (recordemos la viralizada entrevista de Bruce -aka Caitlyn- Jenner con Diane Sawyer hace unos pocos meses).

Volviendo al tema de la pizza…investigando llegué a una bizarreada digna de ser contada para los que hace mucho no googlean al eterno Kevin McAllister. Resulta ser que ahora se dedica a la música formando parte de Pizza Underground, una banda que se dedica a hacer covers de Velvet Underground y donde Mac hace las percusiones y toca el Kazoo (?).

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La banda integrada por Matt Colbourn, Phoebe Kreutz, Deenah Vollmer, Austin Kilham y Macaulay Culkin visten de negro y le cantan a la muzzarella y al pepperoni. Los champiñones y las anchoas no son parte del repertorio porque uno de sus integrantes los aborrece. En sus primeros conciertos en 2013, regalaban pizza entre los asistentes y hacían performances de tan sólo 8 minutos porque nada mejor que un delivery rápido de pizza, no?. Pero no todo es chiste, tienen manager, hacen giras y lo tienen a Macaulay. Esperemos igual a ver si llegan al menos a Spotify.

A mí Macaulay me parece un tipo macanudo. Me cae especialmente bien porque leí en una nota vieja en The Daily Beast que para sus cumpleaños oficia de Dj, haciendo ¨Ipod parties¨, o sea.. le da play a su aparato y se arma la fiesta. Qué feliz se debe haber puesto con la llegada de Spotify para simplificarle el trabajo del armado de las listas, por eso quiero que lleguen sus canciones ahí, así las puede pasar en sus cumpleaños, también dándole play.

Les dejo otro gif que saqué del tumblr de la banda. Uno de los actores del momento Ryan Gosling, con la remera de Macaulay con la remera de Ryan Gosling. Todo muy Escher.

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BONUS TRACK – Mi Top 5 de Pizzerías en Buenos Aires:

Siamo nel Forno. Dirección: Costa Rica 5886 (Palermo Hollywood).
Las Cuartetas. Dirección: Avenida Corrientes 838.
Guerrín. Dirección: Av. Corrientes 1368.
El Cuartito. Dirección: Talcahuano 937 (entre Paraguay y Marcelo T. de alvear)
Angelín. Dirección: Av. Córdoba 5270 (Villa Crespo).

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